Los resultados del NOPR muestran que el PET con 18F-Fluoruro es capaz de modificar el manejo de pacientes con cáncer de próstata

Después de esperar pacientemente los resultados del Registro Nacional de PET Oncológico (NOPR) con respecto a la utilidad del radiotrazador 18F-fluroruro de sodio para el abordaje de los pacientes con cáncer de próstata metastásico a hueso, los clínicos ya tienen la certeza de que el estudio puede resultar fundamental para la toma de decisiones en el manejo de estos pacientes, teniendo impacto en el plan terapéutico en al menos el 12% de las ocasiones, según una revisión publicada en el Journal of Nuclear Medicine el 10 de marzo de este año.
El Dr. George M. Segall, de la Universidad de Stanford en Palo Alto, California, presentó los primeros datos sobre el 18F-fluoruro de sodio revisados por el NOPR, enfocados principalmente en el cáncer de próstata, que representa el 67% de los estudios realizados con este radiotrazador pertenecientes al registro desde febrero de 2010 hasta abril de 2013. Los resultados se centran en 3.531 rastreos óseos corporales de 3.396 realizados en pacientes con dicha patología.
Para identificar metástasis óseas por cáncer de próstata, los clínicos tuvieron la opción de utilizar PET con 18F-fluoruro de sodio o 11C-colina, así como rastreo óseo convencional con 99mTc-bifosfonatos, con adquisición de imágenes planares y SPECT. En concordancia con estudios previos citados en el artículo, el PET utilizando 18F-fluoruro de sodio tuvo una sensibilidad del 100%, en comparación con la gammagrafía con 99mTc-bifosfonatos, que realizada en modalidad SPECT tuvo una sensibilidad de 92% y de forma planar de 54% para detección de metástasis por cáncer de próstata.
La reciente publicación de la NOPR revela entones el impacto que el PET/CT con 18F-fluoruro de sodio puede tener en el manejo de los pacientes, especialmente en relación a su uso prioritario sobre otras modalidades de imagen en al menos la mitad de los casos. “Después de ajustar la relación entre el manejo proyectado pre-PET, incluyendo otras metodologías de imagen, con los posibles cambios según los resultados de los mismos, se observó que los estudios con 18F-fluoruro de sodio tuvieron un impacto neto en el plan terapéutico en al menos 12-16% de los casos”.
Aún continúa sin determinarse la significancia de realizar un estudio con 18F-fluoruro de sodio en pacientes en los que previamente ya se indicó una gammagrafía con 99mTc-bifosofonatos. Asimismo, otra comparación interesante de la literatura incluye un estudio en el que se analizaron 526 lesiones óseas con PET usando 11C-colina, que permitió definir la etiología maligna en 363 y benigna en 163 de las mismas. “La sensibilidad y especificidad encontradas fueron, respectivamente, 51% y 82% para el gammagrama óseo con 99mTc-bifosfonatos, 85% y 91% para 11C-colina, y 93% y 54% para el 18F-fluoruro de sodio”, detalló Segall.
La conclusión principal de esta revisión preliminar es que, tanto el PET con 11C-colina como con 18F-fluoruro de sodio representan opciones que superan a la gammagrafía convencional con 99mTc-bifosfonatos, con la desventaja de que la vida media de la 11C-colina es de solamente 20 minutos.
Se requieren más estudios para determinar, de manera más definitiva, cuál es la ubicación relativa de cada una de estas metodologías con el objetivo de optimizar el manejo de los pacientes con cáncer de próstata.
Fuente: MolecularImaging.net