Los circuitos cerebrales develados en un ambicioso proyecto: el Conectoma Humano

Investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri, trabajan en el primer diagrama de “cableado interactivo” del cerebro humano. Para construir tal complejo diagrama, los científicos de esta universidad junto a los de otras instituciones académicas, actuando coordinadamente, están llevando a cabo exploraciones de imagen cerebral (principalmente con resonancia magnética), así como evaluaciones cognitivas, psicológicas, físicas y genéticas de 1.200 voluntarios considerados “sanos”. Luego, se abocarán al procesamiento de los datos y a su incorporación en un mapa tridimensional interactivo que mostrará el cerebro humano funcionando, con una resolución anatómica de 1,5 milímetros cúbicos.
Es así que el mapa permitirá observar la actividad e interacción neuronal en diferentes partes de la corteza cerebral y estructuras subcorticales donde se producen los recuerdos, las emociones, el miedo, el habla y el cálculo, entre otras funciones. Cada uno de los 1.200 sujetos cuyos parámetros cerebrales formarán la base de datos final deberá pasar al menos unas 10 horas durante dos días siendo escaneados y sometiéndose a varias pruebas. A continuación, los científicos y técnicos procesarán y almacenarán los datos de cada persona para construir algo de lo cual la neurociencia todavía no dispone: una base de información que represente la estructura y la actividad de un cerebro sano promedio. Se espera que el mapa pueda convertirse en una referencia que exprese los rasgos de personalidad, las habilidades cognitivas y las propiedades genéticas en línea y en forma interactiva, disponible para todos los investigadores, contra el cual comparar los diferentes estados patológicos neuropsiquiátricos y avanzar así en el desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas.
El mapa funcional del cerebro es parte del Proyecto Conectoma Humano (Human Connectome Project), un esfuerzo que implica una inversión de unos 40 millones de dólares a lo largo de cinco años, con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Se compone de dos consorcios: una colaboración entre la Universidad de Harvard, el Hospital General de Massachusetts y la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) para mejorar la tecnología de resonancia magnética (MRI) y un proyecto con la participación de la Universidad de Washington en St. Louis, la Universidad de Minnesota y la Universidad de Oxford (Inglaterra).
El Proyecto Conectoma Humano es uno entre un número creciente de grandes esfuerzos de colaboración para recopilar información en lo referente a las neurociencias, aprovechando los rápidos avances tecnológicos que parecen estar haciendo realidad el sueño de conocer los entretelones del cerebro.
En Europa, el Proyecto Cerebro Humano ha prometido 1.000 millones de dólares para desarrollar un modelo computarizado del cerebro humano. En los Estados Unidos, el presidente Obama anunció una iniciativa para impulsar la investigación del cerebro, concentrándose primero en el desarrollo de nuevas tecnologías. Este proyecto llamado “Grand Challenge” ha prometido 100 millones de dólares en financiamiento para el primer año de lo que se anticipa será un esfuerzo de una década. Una gran parte de toda esta investigación ya está ocurriendo desde hace tiempo. Sin embargo, el tortuoso y complicado paisaje de las neurociencias, incluyendo a las instituciones científicas y académicas donde se investiga, las empresas comerciales interesadas en su desarrollo y las agencias de financiación gubernamentales o privadas, es casi tan difícil de comprender como el cerebro mismo. Por ejemplo, solamente los Institutos Nacionales de Salud invierten más de 5 mil millones de dólares al año en neurociencias, presupuesto dirigido en su mayor proporción a la investigación de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer.