Introducción
Se denomina tiroides ectópica (TE) a la presencia de tejido tiroideo en una localización diferente a su posición normal pretraqueal(1). Es la disgenesia tiroidea más frecuente, aunque su prevalencia en la población general es de 1/100.000-300.000 personas, con predomino en el sexo femenino(2,3) en especial en población asiática. Dados los escasos síntomas que les acompañan, las ectopias tiroideas frecuentemente pasan inadvertidas y se objetivan en el 7% a 10% de los estudios post mortem(8). Dentro del desarrollo normal, la glándula tiroides aparece como una proliferación epitelial (agujero ciego) en el suelo de la faringe. Posteriormente, desciende por delante de los cartílagos laríngeos, dejando atrás el agujero ciego, hasta alcanzar su situación definitiva pretraqueal en la séptima semana de gestación. Durante ese periodo de migración, la glándula se mantiene unida a la base de la lengua por medio del conducto tirogloso, que posteriormente desaparece(5). Cuando se producen alteraciones en dicho proceso de migración, la glándula se desarrolla en una localización anómala, lo que da lugar a la ectopia tiroidea. Si el descenso tiroideo no llega a iniciarse, la glándula se mantendrá en su posición de origen en la base de la lengua, que es la localización más frecuente de las ectopias representando más del 90% de todos los casos(3). La tiroides ectópica puede situarse en cualquier localización del trayecto embriológico,como: lingual, cervical, prelaríngea y en ocasiones puede hasta aparecer en ubicación intratraqueal, subesternal o mediastínica. Incluso se ha descrito presencia de tejido tiroideo ectópico en áreas alejadas del cuello (corazón, hígado, vesícula biliar, páncreas, entre otras)(2,3,4).
El tejido tiroideo ectópico puede constituir el único tejido funcionante en el 70% de los casos(6). La mayoría de los pacientes con tiroides ectópica son asintomáticos; sin embargo, cualquier patología tiroidea puede asociarse, siendo la más común el hipotiroidismo. Los carcinomas tiroideos primarios derivados de tejido tiroideo ectópico son poco frecuentes y se han reportado en casos de tiroides lingual, quiste del conducto tirogloso, tejido tiroideo aberrante lateral, mediastinal, y estruma ovárico(1,17,18). Estas neoplasias son diagnosticadas generalmente después de la extirpación quirúrgica y la variedad más frecuente es el carcinoma papilar(18).
Se han reportado raros casos de doble(7) y triple ectopia de la glándula tiroides(4). En las ectopias dobles, se halló como primer foco ectópico el lingual o sublingual y el segundosubhioideo (más frecuente), infrahioideo o suprahioideo(9).El 50% de estos pacientes son hipotiroideos, mientras el carcinoma tiroideo puede presentare en alguno de los focos ectópicos(17,18).
Una de las herramientas más importantes para el diagnóstico de tiroides ectópica es la gammagrafía, ya sea con 99mTc, 131I o 123I1, ya que es sensible y específica para diferenciar tejido tiroideo ectópico de otras causas de masa cervical y además permite identificar otros lugares de ectopía tiroidea. En la literatura se ha resaltado la importancia de realizar una gammagrafía en todo paciente con masa cervical en la que se sospeche la existencia de tejido tiroideo ectópico(19). Estudios de imagen complementarios como la ecografía o la tomografía computada pueden ayudar a definir el tamaño, la localización y la extensión del tejido ectópico en casos de evaluación prequirúrgica(10,11).
El tratamiento debe individualizarse según la presentación. En los casos de tiroides lingual asintomática y de tamaño pequeño, la conducta es conservadora y sólo requiere vigilancia periódica con pruebas de función tiroidea. En los casos de tiroides lingual de tamaño moderado, está descrito un tratamiento a base de supresión con T3 y T4, con lo cual la glándula disminuirá de tamaño paulatinamente. Todos los casos que generan obstrucción severa, sospecha de malignidad, ulceración o sangrado que no responden a tratamiento médico, son tributarios de cirugía(12). Para la mejora de síntomas y disminución del volumen de tejido se puede considerar tratamiento con I-131(13), con el cual la ablación de tiroides lingual es segura y se ha reportado resolución de los síntomas dos meses después del tratamiento, sin comprobarse recurrencia de enfermedad durante el seguimiento(13,14).