Introducción
La experiencia cotidiana en un servicio de medicina nuclear que disponga de la técnica PET-TAC demuestra que los incidentalomas son frecuentes en la valoración de exploraciones realizadas con 18F-Fluorodeoxyglucosa (FDG) que son solicitadas por otras causasi. La importancia de estos hallazgos radica en reconocerlos e interpretarlos correctamente conociendo su significado, ya que aunque tienen una baja prevalencia, existe el riesgo de que correspondan a segundos tumores. Esto suele ocurrir en alrededor del 2% de los casosii. Las localizaciones más frecuentes de estos incidentalomas son la tiroides, el intestino y las glándulas adrenales. Otra localización es la glándula prostática, a pesar de que la FDG no es el trazador idóneo para estudiar la patología de este órgano y tiene un papel muy limitado en las lesiones neoplásicas de la próstata. Presentamos el caso clínico de un paciente remitido para una exploración PET-TAC para descartar recidiva de un cáncer colorrectal y en el que se descubre un incidentaloma en la próstata, que corresponde a un adenocarcinoma; se discute el significado de este hallazgo, los criterios que pueden ayudar a la interpretación y se revisa la bibliografía.