Introducción
Las antraciclinas son agentes quimioterápicos usados en varios tipos de neoplasias. Su toxicidad limitante de dosis es la cardiaca(1,2,3,4,5,6,7,8). La afección cardiaca es irreversible y dosis-dependiente. Se presenta clínicamente como un fallo cardiaco congestivo. El mecanismo de toxicidad cardiaca incluye al metabolismo oxidativo del miocito cardiaco y a la liberación de radicales libres oxigenados, siendo este diferente del efecto antitumoral(1). El uso previo al tratamiento de antioxidantes como el ICRF 187 está dando resultados muy prometedores en la protección del miocardio(1,4).
En el seguimiento de los pacientes que están recibiendo antraciclinas es de gran importancia la detección precoz del daño miocardico, para poder instaurar una adecuada pauta terapéutica que disminuya la letalidad derivada de la cardiotoxicidad(1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12). La monitorización cardiaca con una técnica no invasiva capaz de identificar pacientes con alto riesgo sería de gran utilidad(9). Para este objetivo se han propuesto diferentes técnicas, invasivas y no invasivas, de laboratorio y de imagen. La determinación de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo por ventriculografía isotópica es una técnica no invasiva y útil para identificar el daño cardiaco(3,5,6,10).
En nuestro hospital se solicita una Ventriculografía Isotópica basal ante un paciente que vaya a recibir tratamiento con antraciclinas, o tenga antecedentes cardiológicos y vaya a recibir tratamiento con otros quimioterápicos. Este estudio se repite si existe clínica que sugiera cardiotoxicidad, o como control de la función cardiaca si el tratamiento tiene cardiotoxicidad elevada. Nuestro objetivo es calcular la fracción de eyección (F.E) mediante ventriculografía isotópica en los pacientes tratados con antraciclinas, intentando analizar la dosis de adriamicina que condiciona la cardiotoxicidad.