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El papel esencial del físico médico en la medicina nuclear

Establecimiento de una masa crítica

Tomado en forma aislada, podría ser difícil de justificar la contratación de un físico en un servicio de medicina nuclear para desempeñar solamente una de las tareas específicas mencionadas. Sin embargo, una persona o pequeño grupo que satisfaga todos los requisitos podría aportar un valor muy significativo al servicio o departamento. Naturalmente, esto requiere una inversión y supone la adjudicación de recursos para atraer individuos con la necesaria capacitación. Aquí precisamente radica el problema real con el establecimiento de servicios de física médica para medicina nuclear o radiología: la oferta y la demanda. Cuando hay restricciones económicas, el físico médico es considerado un lujo en vez de una necesidad, con el resultado de que se crean muy pocas plazas de trabajo. A su vez, esto significa que las oportunidades de empleo para personal calificado en esta área son limitadas, lo cual impide alcanzar la masa crítica necesaria para desarrollar una profesión reconocida. Del mismo modo, dado que el número de potenciales estudiantes de esta disciplina estimulados para ingresar a la profesión es pequeño, resulta difícil justificar el establecimiento de cursos académicos específicos. El resultado es una ausencia casi completa de físicos médicos en el área de la medicina nuclear y un efecto de inercia sobre la práctica clínica de la especialidad y de las actividades de investigación.

Los físicos médicos encuentran una aplicación mejor establecida en la radioterapia donde su papel en la planificación es bastante crucial. Por tanto, los cursos académicos tienden a estar dominados por los contenidos referentes a la radioterapia con una cobertura muy colateral de la medicina nuclear, en el mejor de los casos. Desde luego, los estudiantes son atraídos con mayor vigor por aquellas aéreas donde las oportunidades de trabajo son más definidas, lo cual debilita aún más la posición de la medicina nuclear. Existe una masa crítica que necesariamente debe alcanzarse para la promoción efectiva de esta profesión, para entrenar nuevos miembros del personal y estudiantes y para lograr un impacto efectivo sobre la práctica clínica a nivel nacional. Por lo general, los cursos académicos sólo proporcionan una introducción académica a este campo, en lugar de un entrenamiento formal y entonces la responsabilidad para una capacitación efectiva reside en el propio lugar de trabajo, aumentando aún más la demanda de tareas para un sector ya desprovisto de los necesarios recursos humanos. Establecer esta masa crítica en medicina nuclear no representa un ejercicio trivial.

La escasez de físicos médicos no es diferente a la de los radioquímicos, otro grupo capaz de aportar una contribución igualmente significativa a la medicina nuclear. Suele haber poca oferta tanto de radioquímicos como de radiofarmaceutas, debido a la falta de programas de educación formal específica y en ocasiones su poca valoración profesional en los sistemas de salud. Internacionalmente, ha existido también poco desarrollo a través de cursos y esquemas de acreditación resultando en una disponibilidad limitada de estos profesionales.

Como organización centralizada que representa a la comunidad de medicina nuclear de habla española y portuguesa, ALASBIMN debería ser un medio para estimular el desarrollo de la profesión de físico médico y para motivar a las sociedades nacionales y a los servicios y departamentos de medicina nuclear a promover la participación del físico en esta disciplina. El objetivo a largo plazo debería ser incrementar el estatus profesional y las oportunidades de formación académica del físico en el área de la salud así como convencer a las autoridades universitarias de que la carrera de físico médico es potencialmente atractiva y merecería ser desarrollada mediante la instalación de cursos formales. Internacionalmente, existen ejemplos que ilustran cómo los programas de entrenamiento y acreditación crean las bases de un sólido desarrollo profesional (recomendamos visitar los sitios web de AAPM, IPEM, ACPSEM y otros listados más abajo). Recientemente ha habido esfuerzos por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para diseñar un currículo internacional y publicar manuales de capacitación, todo lo cual por cierto contribuirá a estandarizar los requisitos de entrenamiento para medicina nuclear y otras sub-especialidades; estos documentos también pueden establecer un punto de partida para iniciativas regionales.

La reciente Conferencia Internacional de Física Médica llevada a cabo en Brasil fue una ocasión propicia para exhibir las características de esta disciplina y explorar las oportunidades de entrenamiento en la región a través de la Asociación Latinoamericana y la Asociación Brasileña de Físicos Médicos (ALFIM y ABFM respectivamente). Está claro que la tendencia hacia la imagenología multi-modal y el creciente papel de la imagen en la planificación de la radioterapia implican una necesidad futura de físicos especialistas en varias disciplinas (similar a las necesidades que enfrenta la comunidad médica en cuanto a las sub-especialidades imagenológicas). Pero el factor principal para el establecimiento de programas adecuados de capacitación debe provenir de la propia especialidad de la medicina nuclear; sólo mediante el reconocimiento del potencial valor agregado que esto implica se conseguirán los necesarios incentivos de las autoridades sanitarias.