Introducción
La gammagrafía de perfusión miocárdica es un método ampliamente aceptado, no invasivo y coste efectivo para el diagnóstico y la evaluación pronóstica de la cardiopatía isquémica (CI)(1,2). Sin embargo, una de las mayores limitaciones a la especificidad de la exploración es la atenuación de los fotones por los tejidos blandos, que se traduce en resultados falsamente positivos. En los hombres, la causa más frecuente de atenuación son los órganos infra-diafragmáticos que originan defectos en la cara inferior, mientras que en las mujeres se producen sobre todo defectos en las caras anterior y lateral del ventrículo izquierdo (VI) como consecuencia de la atenuación mamaria(3,4). Estos artefactos son más prominentes en mujeres con mamas voluminosas o densas(1,5). Esta dificultad para el diagnóstico se suma a otras características de la CI en la mujer, como la presentación clínica atípica o el diferente perfil de los factores de riesgo cardiovascular (FRCV), todo lo cual suele conducir a un sesgo de género en el manejo de la enfermedad(6).
El uso del tecnecio-99 metaestable (99mTc) para el estudio de la perfusión miocárdica, cuyas características físicas lo hacen particularmente adecuado para la obtención de imágenes, ha reducido de forma sustancial el problema de atenuación por tejidos blandos en comparación con el talio-201 (201Tl)(7). Sin embargo, este tipo de artefactos aún representa un problema para la correcta interpretación de la SPECT en mujeres(8,9) y la experiencia del operador se torna un factor esencial para su reconocimiento. El propósito del presente trabajo ha sido mostrar nuestra experiencia en la interpretación de los defectos de perfusión que aparecen en mujeres con sospecha de CI y probabilidad pre-test intermedia/baja que pueden atribuirse a atenuación mamaria y describir las características de la población que presentó este fenómeno.